Salud bucodental, más allá de los dientes

 

Recientemente, desde los colegios profesionales de dentistas y odontólogos de todo el estado se ha lanzado una máxima: quien conserva más dientes, vive más años. La reflexión no es trivial puesto que la salud bucodental se ha convertido en una de las preocupaciones de la sociedad que más ha aumentado en los últimos años. La esperanza de vida incrementa y, a la mejora de los cuidados médicos y los fármacos, se suma la conservación de la dentadura que, si no recibe el cuidado necesario, puede convertirse en el foco de todo tipo de problemas de salud, desde simples infecciones a cáncer oral, pasando, entre otras afecciones, por dolores articulares o disfunciones digestivas.

estudiar higiene bucodental

El papel del higienista es básico para, tras realizar las limpiezas periódicas a los pacientes, explorar y detectar posibles focos de caries

Esta necesidad de cuidado odontológico se refleja anualmente en un incremento de la demanda que, en correspondencia, da lugar a la apertura de nuevos establecimientos dentales y, por tanto, a un mayor número de oportunidades laborales. Paralelamente, el campo de la odontología cada vez resulta más complejo. Estas dos realidades traen consigo otras dos consecuencias: la necesidad de formarse y reciclarse de manera permanente ante la aparición constante de innovaciones en el sector y, a su vez, la creación de perfiles profesionales especializados más concentrados en ejecutar con excelencia una parcela determinada de los cuidados dentales.

Dos tendencias lógicas si tenemos en cuenta que estar al día de todo es muy difícil. Así, el dentista generalista tiene que tener claro hasta qué punto puede diagnosticar y/o tratar un problema y a partir de qué punto tiene que derivar el paciente a un especialista. Hay múltiples ejemplos. Un odontólogo, evidentemente, puede y debe tratar de mantener sanas las encías de sus pacientes, pero hay ciertos cuadros clínicos periodontales que quizás escapan de sus conocimientos.

De la misma manera, los tratamientos estéticos y de embellecimiento o reconstrucción bucal requieren formaciones complementarias y el uso de técnicas y materiales muy específicos que no siempre puede acarrear un profesional más centrado en la odontología clínica más habitual. Así pues, son tan necesarios los dentistas especialistas como los generalistas. Se complementan. Al igual que sucede en el ámbito de las clínicas dentales, donde cada paciente requiere un tratamiento concreto que equivale a pasar por diferentes manos hasta conseguir la puesta a punto de su dentadura.

El CFGS de Higiene Bucodental te permitirá trabajar en cualquier clínica como mano derecha de un odontólogo, explorando, inspeccionando y evaluando el estado de salud dental del paciente.  El papel del higienista es básico para explorar y detectar, entre otras incidencias, posibles focos de caries o problemas en las encías que, posteriormente, requerirán la intervención del dentista o la prescripción de algún tratamiento por parte de éste que deberá saber planificar y programar.

Por ese motivo, cursando esta formación, aprenderás a organizar y gestionar el área de trabajo, pudiendo desempeñar tu función tanto en el ámbito público como privado. Asistirás y coordinarás tu labor con la del odontólogo en la realización de tratamientos  y realizarás exámenes radiológicos recogiendo todos los datos clínicos. Tu papel será clave para gestionar las diferentes fases de las intervenciones en las dentaduras de los pacientes y tener bien programadas sus visitas a la clínica. 

Como vemos, el trabajo en el ámbito odontológico no se limita únicamente a mediar para que las personas mantengan una buena higiene bucodental aunque, indudablemente, ésta es la clave para evitar males mayores. Muchos de los problemas que aparecen en la boca son síntomas de enfermedades que afectan a otras partes del organismo. La cavidad bucal es en ocasiones el asiento de lesiones cuyo origen puede ser local o bien la expresión de enfermedades que afectan a todo el organismo. Por consiguiente, estar en posesión de un buen conocimiento médico dental facilita una correcta actitud preventiva y, llegado el caso, un rápido diagnóstico y tratamiento oportuno.

Un buen profesional debe convencer a los pacientes para que no acudan al dentista solo para realizar una primera visita o llevar a cabo controles de mantenimiento. La simple inspección personal de los dientes puede provocar que pasen inadvertidas diferentes alteraciones; desde simples lesiones benignas a las tan temidas neoplasias malignas de las estructuras adyacentes: lengua, mucosa oral, labios, estructuras óseas. Para limpiar los dientes deberíamos cepillarlos durante tres minutos. Y a eso añadir la seda dental y un colutorio sólo cuando haga falta, bajo prescripción del especialista, no hay que olvidar que es un antibacteriano y que, al igual que otros medicamentos, sólo hay que usarlo cuando corresponda.

Port tanto, la prevención y los controles periódicos son, sin duda, el mejor consejo que puede darse.  Más aún si tenemos en cuenta que la falta de cuidados regulares, al margen de las complicaciones de salud, suele conllevar intervenciones odontológicas realmente complejas y difíciles de asumir económicamente. A pesar de ello, los datos en nuestro país no muestran aún suficiente preocupación por los problemas derivados de la salud bucodental. Según la última Encuesta Nacional de Salud, en España, el 80% de la población mayor de 35 años tiene algún problema de encías. De ese porcentaje, más de la mitad tendría gingivitis y uno de cada tres periodontitis. Así, sólo el 14,8 % de este grupo de la población tendría las encías sanas. Por su parte, cerca del 90 % los ciudadanos entre los 65 y 74 años sufren problemas periodontales.

Entre los factores de riesgo que pueden provocar la enfermedad periodontal destacan el tabaco, el estrés, los cambios hormonales que se producen al embarazo o a la menopausia, los antecedentes familiares, VIH, herpes, trasplantes, tener las defensas bajas, o las enfermedades generales como la diabetes o la osteoporosis. En definitiva, es importante incidir en la importancia que tiene conceder un enfoque más global a la salud. Los especialistas insisten en continuar trabajando para conseguir una mejor y mayor integración entre la salud oral y la salud general. 


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